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Qué escribir en la dedicatoria del álbum (con ejemplos para copiar)
La página de presentación es lo primero que se lee y lo último que se piensa. Cuatro fórmulas que funcionan y una que conviene evitar.
En esta nota
El álbum tiene una página de presentación con el nombre, una dedicatoria y qué trae adentro. Es lo primero que ve quien lo abre y, en la mayoría de los pedidos, lo último que se piensa: se llena a las corridas cinco minutos antes de mandar el pedido, con una frase de tarjeta.
Es una pena, porque es la única parte del álbum escrita por una persona. Todo lo demás son fotos.
La regla que resuelve casi todos los casos
Lo concreto envejece bien. Lo genérico, no.
«Con todo nuestro cariño» se puede leer en cualquier tarjeta de cualquier regalo de cualquier año. «El 14 de marzo, en lo de la abuela, éramos catorce esperándote» sólo se puede leer acá.
Dentro de veinte años, la segunda va a valer algo y la primera no. Es toda la regla.
Cuatro fórmulas que funcionan
1. La fecha y los que estaban
La más simple y la que más aguanta el paso del tiempo.
Rosario, 12 de octubre de 2026. Estábamos los abuelos, los tíos de Córdoba, los primos y vos, que te dormiste antes del postre.
Sirve para comuniones, bautismos, cumpleaños y almuerzos familiares.
2. El motivo, dicho sin vueltas
Para regalos donde el gesto necesita explicarse.
Te hicimos esto porque sabemos que tenés las fotos en cuatro cajas y nunca las vas a ordenar. Ahora están todas acá.
Funciona muy bien para abuelos y para gente a la que le cuesta recibir regalos.
3. La frase de la casa
Cada familia tiene una frase que dice sólo esa familia. Ponerla ahí es lo que hace que el álbum sea de ellos.
«Un poquito nomás.» — La abuela, cada vez que sirve.
No hace falta que se entienda desde afuera. De hecho es mejor si no se entiende.
4. La lista
Cuando hay mucho que decir y poco lugar.
Para Marta, que hizo: cinco hijos, once nietos, tres bisnietos, cuarenta años de escuela y el mejor pastel de papa del barrio.
La que conviene evitar
La frase de internet. «La familia es donde la vida comienza y el amor no termina.» Está en un cartel de madera en cientos de casas y se nota.
No es que esté mal escrita: es que no la escribió nadie de la familia, y la página de presentación es justamente el lugar donde tiene que haber una voz.
Cuánto escribir
Entre una y cuatro líneas. Menos parece que no se pensó; más deja de leerse.
Si hay mucho que decir, la solución no es alargar la dedicatoria sino usar los nombres de las figuritas: cada una lleva un nombre impreso abajo, y ahí entran los apodos, los chistes y las referencias. Un álbum con treinta nombres bien puestos dice mucho más que una dedicatoria larga.
Los criterios para elegir las fotos que van con esos nombres están en cómo elegir las fotos.
Quién la firma
Si el álbum es de una persona, firma esa persona. Si es de un grupo —el grado, el grupo de amigas, los hermanos— conviene firmar con el nombre del grupo y no con una lista de doce nombres, que se lee como un acta.
Los de la mesa de siempre.
Un último detalle práctico
Escribila en un papel o en el teléfono antes de entrar a hacer el pedido. Es la parte que más tiempo lleva y la que peor sale bajo presión, y es la única que después no se puede cambiar sin reimprimir.