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Por qué los sobres vienen mezclados y no en orden

Podríamos mandarlos en orden del 1 al 30 y sería más prolijo. Vendrían mezclados igual, y esta nota explica por qué esa decisión es el producto entero.

Un sobre abierto con figuritas saliendo, sin ningún orden de numeración
En esta nota
  1. Un álbum que ya viene ordenado no es un álbum
  2. Lo que pasa en una mesa
  3. Cómo se mezclan
  4. Cada figurita tiene su número, y el número no cambia
  5. ¿Y si quiero completar seguro?
  6. El detalle que casi nadie nota

Cada sobre trae diez figuritas, y vienen mezcladas. No están ordenadas del 1 al 10 en el primer sobre, del 11 al 20 en el segundo y así.

Sería más fácil de producir y más prolijo de mirar. No se hace, a propósito, y la razón es lo que separa un álbum de figuritas de un juego de fotos impresas.

Un álbum que ya viene ordenado no es un álbum

Si los sobres vinieran en orden, lo que uno recibe es una pila de fotos que se pegan una atrás de otra. Se completa en cinco minutos y no pasa nada más.

Con las figuritas mezcladas, cada sobre es una pregunta: ¿cuál me tocó? Y con más de un álbum en la mesa aparece lo otro: a vos te salió una que a mí me falta.

Eso es el producto. La impresión es el soporte.

Lo que pasa en una mesa

En una fiesta con varios sobres repartidos, la secuencia es siempre la misma y no hay que organizarla:

  1. Cada uno abre el suyo y mira qué le tocó.
  2. Alguien dice «tengo dos del abuelo».
  3. Otro dice «yo no tengo ninguna del abuelo».
  4. Se cambian.

El paso 4 es el que hace que la gente hable entre sí, y es imposible si los sobres vienen ordenados. Cómo aprovechar esto está en cómo organizar el intercambio en la fiesta.

Cómo se mezclan

No es al azar cada vez. El reparto se calcula una sola vez, cuando se arma el pedido, y queda guardado.

Eso importa por una razón muy concreta: si un pliego sale mal y hay que reimprimirlo, el sobre 3 tiene que traer exactamente las mismas diez figuritas que traía. Si se barajara de nuevo, el cliente terminaría con figuritas repetidas y con faltantes, que es el peor resultado posible.

Así que el barajado es aleatorio en el resultado y fijo en el tiempo: parece azar y se puede reproducir.

Cada figurita tiene su número, y el número no cambia

Cada figurita lleva un número impreso, y ese número coincide con el casillero del álbum. Una vez asignado no cambia nunca, aunque después se reordenen las fotos en la pantalla.

Tiene que ser así por lo mismo que arriba: el número está impreso en papel. Si el sistema renumerara las fotos después, el álbum que ya se imprimió dejaría de coincidir con las figuritas que ya se imprimieron.

¿Y si quiero completar seguro?

Hay dos formas, y las dos son legítimas:

  • Pedir el álbum completo, que trae todas las figuritas repartidas en sus sobres. Si abrís todos, completás. La gracia está en abrirlos de a uno.
  • Pedir figuritas sueltas de las que te faltan, si compartiste sobres y quedaste con huecos. Se piden de a una.

El detalle que casi nadie nota

En un álbum de verdad, las repetidas son parte del sistema: sobran, se cambian, se regalan. Acá pasa igual si hay varios sobres en circulación.

Por eso no conviene pensar el pedido como «cuántas figuritas necesito» sino como «cuántas manos van a abrir un sobre». La cuenta está en cuántos sobres dar por invitado.