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Souvenirs de casamiento: figuritas de los novios para cada mesa

El souvenir de casamiento tiene un problema conocido: se queda en la mesa. Un sobre de figuritas se abre en el momento, se comenta y se lo lleva alguien.

Mesa de casamiento con sobres de figuritas apoyados sobre las servilletas de cada plato
En esta nota
  1. Por qué un sobre funciona donde un imán no
  2. Qué fotos entran
  3. Sobres para los invitados, álbum para ustedes
  4. Cuándo repartirlos
  5. Cuántos pedir
  6. Lo que hay que evitar

Hay una escena que se repite en todos los casamientos. Terminó la fiesta, los mozos levantan, y en las mesas quedan los souvenirs: doce, quince, veinte, alineados junto a las copas vacías. Nadie se los llevó. No porque estuvieran mal hechos, sino porque un objeto que no se abre no genera ningún momento, y lo que no genera un momento se olvida antes de ir al guardarropa.

Esta nota es sobre cómo evitar esa escena.

Por qué un sobre funciona donde un imán no

El souvenir clásico —el imán, el llavero, la vela— tiene todo su valor del lado de afuera: se mira una vez y ya está visto. Un sobre cerrado, en cambio, tiene el valor adentro, y eso cambia lo que hace la gente con él.

Un sobre en la mesa pasa por tres etapas, y las tres suceden durante la fiesta:

  1. Alguien lo levanta y pregunta qué es. No hay que explicarlo: es un sobre de figuritas y todo el mundo sabe cómo se abre uno.
  2. Se abre en la mesa. Salen las caras de los novios, de los padres, del perro, del viaje en el que se conocieron.
  3. Se comenta. «Mirá ésta», «ésta es de cuando fuimos a Bariloche», «yo saqué la del casamiento de los abuelos». Sale una conversación entre gente que muchas veces recién se conoció en esa mesa.

La cuarta etapa pasa al otro día: nadie tira un sobre abierto con las caras de los novios adentro. Termina en la heladera, en el corcho de la oficina o en la agenda.

Qué fotos entran

La tentación es poner sólo fotos de estudio de la pareja. Quedan lindas y son todas iguales. Un juego de figuritas funciona mejor cuando hay variedad de tono, igual que un álbum de verdad:

  • Los dos, ahora. Dos o tres del preboda o de una sesión reciente.
  • Cada uno de chico. Es la figurita que más se comenta, sin excepción.
  • El momento en que se conocieron, o lo más parecido que exista. Un viaje, una fiesta, la facultad.
  • Los padres y los abuelos de los dos, incluidos los que ya no están.
  • La mascota, si hay. En un casamiento la figurita del perro compite de igual a igual con la de los novios.
  • Los testigos y los amigos del grupo, si el casamiento es chico y se los conoce a todos.

Hay una nota entera sobre qué fotos de casamiento quedan bien en una figurita, porque el criterio no es el mismo que para un cuadro.

Sobres para los invitados, álbum para ustedes

La forma que mejor resultado da es esta: sobres sueltos para las mesas y uno o dos álbumes completos para la pareja y las familias.

Los invitados reciben un sobre cerrado con figuritas mezcladas. No sabe cuál le toca, y esa es toda la gracia: en dos mesas distintas salieron figuritas distintas, y la gente las compara y las cambia. El álbum completo —el que tiene todos los casilleros llenos— queda para ustedes, para los padres, y para el que se ocupó de organizar.

En la página del álbum familiar está el diseño de tapa que mejor le va a un casamiento, y en el ejemplo se ve un álbum entero hojeándose.

Cuándo repartirlos

Con el postre, no en la entrada. Dos razones:

  • En la entrada, el sobre se guarda en la cartera y no se abre. La gente está saludando, buscando su mesa, sacándose el saco.
  • Con el postre, la mesa ya está distendida y la sobremesa es larga. Es el único momento de la noche en que todos están sentados, con las manos libres y hablando entre ellos.

Si hay pantalla o micrófono, alcanza con una frase: «en la mesa hay un sobre, ábranlo».

Cuántos pedir

La cuenta no es un sobre por invitado sino un sobre por persona que quiera abrir uno, que no es lo mismo. Las parejas suelen abrir uno solo, los chicos quieren el suyo, y siempre hay tres o cuatro que piden otro. Está desarrollado en la guía de cuántos sobres dar por invitado.

Lo que sí conviene tener en cuenta desde el principio: es un producto que se imprime para ustedes, así que se pide con tiempo. En precios están los packs y los plazos.

Lo que hay que evitar

  • Poner una sola foto repetida en todos los sobres. Deja de ser figuritas y pasa a ser una estampita.
  • Elegir sólo fotos formales. Las de estudio están bien, pero las que la gente comenta son las de la cocina, las del viaje y las de cuando eran chicos.
  • Dejarlo para la semana anterior. Es impresión: hay que sumar el tiempo de producción y el envío.

Un souvenir bueno no es el que más caro sale. Es el que la gente abre en la mesa, comenta con el de al lado y se lleva a la casa sin que nadie se lo pida.